Erase una vez la URSS
ERASE UNA VEZ LA URSS
DOMINIQUE LAPIERRE
FICHA TÉCNICA

Fecha de publicación: 17/01/2006

200 páginas.

ISBN 978-84-08-06229-5

Formato: 16 x 24,5 cm.

Tapa dura con sobrecubierta

Planeta Internacional

Dominique Lapierre

India mon amour
La ciudad de la alegria
¿Arde París?
El quinto jinete
Esta noche, libertad
...O llevaras luto por mi
Erase una vez la URSS
Un arcoiris en la noche
¿Arde Nueva York?
Oh, Jerusalén
Era medianoche en Bhopal
SINOPSIS

La fantástica aventura de dos parejas occidentales por las carreteras prohibidas de la Unión Soviética.

En una cruda noche de invierno, Dominique Lapierre, un joven periodista del Paris Match con una desenfrenada pasión por los viajes, se deja llevar por la fantasía. Quiere realizar un reportaje en un país prohibido a los occidentales –China o, todavía mejor, la Unión Soviética–, recorrerlo en un coche con su esposa como si fuese un viaje de vacaciones, y detenerse aquí y allá para hablar con los rusos que se encuentre. Sin embargo, el fotógrafo que está con él, Jean-Pierre Pedrazzini, pretende zanjar el asunto con una frase Contundente: «¿Por qué no propones que nos envíen a la Luna?» Pero el tenaz soñador no se desalienta: acude a las embajadas, explica su proyecto, le envía una carta personal a Jruschov al Kremlin.

En la primavera de 1956, ya fuera debido a la insistencia del emprendedor reportero o al éxito del XX Congreso del Partido Comunista de la URSS y a los primeros efectos de la desestalinización, en la redacción del Paris Match reciben un telegrama del organismo encargado del turismo de la URSS, el Inturist: Dominique y Aliette Lapierre, Jean-Pierre y Annie Pedrazzini son autorizados a visitar la URSS; un colega ruso y su esposa los acompañarán en el viaje por tierra soviética. En julio, los cuatro dejan París. Al volante de un Simca Marly amarillo y negro atraviesan Alemania y Polonia hasta Moscú, el mar Negro y Georgia; circulan por carreteras desiertas, cruzan ríos, recorren trece mil kilómetros utilizando gasolina de aviones o tractores, el único combustible disponible después de dejar en la capital la única gasolinera en todo el territorio soviético. La libertad de movimientos de la que gozan es notable; pueden entrevistar a cualquiera, entrar en cualquier casa, en las fábricas y las granjas colectivas, fotografiar a un matrimonio ortodoxo en la patria del ateísmo de Estado, acampar en las montañas del Cáucaso. Son recibidos con curiosidad y entusiasmo por un pueblo que cree de verdad en el comunismo y que piensa que éste durará mil años. Regresan a París en octubre, trayendo consigo el recuerdo de la oportunidad única que les ha ofrecido la historia. En aquel mismo octubre, los tanques soviéticos sofocan a sangre y fuego la revuelta en Hungría. En las calles de Budapest, Jean-Pierre Pedrazzini resulta herido de muerte. La extraña y maravillosa aventura se acaba.